Protocolo de atención de víctimas de violencia sexual

La violencia sexual es una problemática mundial que en las últimas décadas ha sido reconocida como una violación de los derechos humanos, sexuales y reproductivos que vulnera la dignidad humana, la integridad, libertad, igualdad y autonomía, entre otros. Se constituye en una problemática de salud pública por su magnitud y las afectaciones que produce en la salud física, mental y social.

 

Desde finales de la década de los noventa, en Colombia se han producido avances relevantes frente a la violencia sexual en materia legislativa, su reconocimiento como una problemática de salud pública, el establecimiento de los derechos de las víctimas y la adopción de guías y protocolos de atención.

 

En este sentido, el Ministerio de Salud y Protección Social, de acuerdo con sus funcio­nes y responsabilidades, presenta el Protocolo de Atención Integral en Salud para Víctimas de Violencia Sexual a las instituciones prestadoras de servicios de salud, profesionales y equipos interdisciplinarios como una herramienta de atención integral en salud para las víctimas de violencia sexual, acorde con el “Modelo de Atención Integral en Salud para Víctimas de Violencia Sexual”, construido y financiado en el marco del Convenio 620 de 2010 celebrado por el Ministerio de Salud y Protección Social de la República de Colombia y el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

 

Además, en este instrumento se incorporan recomendaciones de profesionales usuarios del Protocolo en el sector salud y en los sectores de protección y justicia que asistieron a los procesos de capacitación en el Modelo de Atención Integral en Salud para Víctimas de Violencia Sexual organizados por el Ministerio de Salud y Protección Social en el país durante el año 2011.

 

Este documento describe, a través de quince pasos prácticos, los lineamientos a seguir para la atención de las víctimas de violencia sexual por el personal del sector salud a lo largo de los siguientes tópicos de acción: La preparación de la comunidad para acceder a los servicios integrales de salud dirigidos a víctimas de violencia sexual. La verificación y mantenimiento de las condiciones mínimas necesarias para brindar una atención integral a la víctima de violencia sexual desde el sector salud. La recepción inmediata a la víctima de violencia sexual en el servicio de urgencias médicas. La valoración clínica inicial de la víctima. La toma de las pruebas diagnósticas necesarias para explorar el estado de salud de la víctima en la evaluación inicial. La profilaxis sindromática para ITS durante la consulta inicial por salud. La profilaxis para VIH/Sida durante la consulta inicial por salud. La anticoncepción de emergencia y el acceso a la interrupción voluntaria del em­barazo. La intervención terapéutica inicial especializada en salud mental para la víctima durante la primera consulta. Los seguimientos clínicos requeridos. La derivación hacia otros profesionales de la salud para asegurar la atención integral de las víctimas de violencia sexual. La derivación hacia otros sectores involucrados en la atención inicial del caso de violencia sexual. Los procedimientos de vigilancia en salud pública de la violencia sexual que correspondan. Los seguimientos rutinarios que requiere una víctima de violencia sexual atendida por el sector salud. El adecuado cierre de caso. El Protocolo no se centra en los aspectos de detección, sino en la atención en salud de las víctimas, una vez detectadas.

 

Uno de los principios éticos en que se basa el presente protocolo, y que debe ser ga­rantizado durante los 15 pasos, es el reconocimiento que la autonomía de las víctimas es prevalente ante las recomendaciones médicas que sean ofrecidas durante cualquier indi­cación, proceso o procedimiento incluido para la atención integral de la violencia sexual.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Brindar a los equipos de salud una herramienta metodológica y conceptual con los criterios básicos e indispensables para el abordaje integral de las víctimas de violencia sexual que garanticen una atención con calidad y el restablecimiento de los derechos de las víctimas.

 

 

  • OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

 

  • Ofrecer a las instituciones prestadoras de servicios de salud, profesionales y equipos interdisciplinarios, procesos, procedimientos e insumos para garantizar la atención oportuna, integral y de calidad a la población más allá de la ocurrencia de los eventos que constituyen la violencia sexual y evitar la re victimización.
  • Articular guías y reglamentos relacionados con la toma de pruebas, tratamiento ade­cuado y acciones de protección para garantizar la integralidad de la atención y la restitución de derechos de las víctimas.
  • Poner en marcha el funcionamiento de la ruta intersectorial, articulando el sector salud con protección y justicia para garantizar la restitución de derechos de las víctimas.
  • Ofrecer instrumentos y formatos necesarios para cumplir con los procedimientos necesarios en los procesos de judicialización de los casos de violencia sexual.

 

 

  • ALCANCE:

 

 

El Protocolo de Atención Integral en Salud para Víctimas de Violencia Sexual contiene los procesos y los procedimientos contemplados en la normatividad vigente para los actores del SGSSS y de aplicación a nivel nacional por los prestadores de servicios en salud.

 

El Protocolo ha sido diseñado para ser utilizado por profesionales de la salud debi­damente entrenados en el manejo de víctimas de violencia sexual en las diferentes IPS.

 

 

La violencia sexual tiene repercusiones en el bienestar y la salud física, mental y social de las víctimas y sus familias, así como de la sociedad en general.

Las consecuencias de la violencia sexual dependen del tipo o forma de violencia sexual, la relación entre la víctima y el agresor, las condiciones o situaciones de las víctimas como por ejemplo la edad, el contexto en el que se produzcan las victimizaciones sexuales, es decir, relaciones familiares, sociales, comerciales o en el conflicto armado, las redes familiares y sociales de apoyo, la respuesta y atención de las instituciones y los recursos personales para sobreponerse al hecho violento.

 

Las formas más frecuentes de violencia sexual son el abuso sexual, el asalto sexual y la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes. Las cifras de las que se dispone evidencian solamente una parte de la realidad por el alto subregistro de los casos.

 

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF), en 2010, realizó 20.142 exámenes sexológicos, de los cuales el 84% correspondió a mujeres y el 16% a hombres1. Teniendo en cuenta la edad, el 86% de los dictámenes se realizaron a niñas, niños y adolescentes menores de 18 años. De acuerdo con las variables de sexo y edad, de todas las personas, las niñas entre 10 y 14 años son el grupo más afectado y, entre los hombres, los niños de 5 a 9 años son las principales víctimas de los delitos sexuales. Entre los principales agresores se encuentran: familiares (padrastros, padres y tíos/as) con un 34,86%, otros conocidos (vecinos y los amigos) con un 32,53%, personas desconocidas en un 19,69% y la pareja o ex pareja con un 6,12% de los casos. El sitio más común de ocurrencia de los hechos de violencia sexual fue la vivienda (59% de los casos).

 

Por su parte, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) de 2010 encontró que el 9,7% de las colombianas alguna vez unidas han sido violadas por su compañero o esposo. Las mujeres más afectadas por la violencia sexual en el marco de las relaciones de pareja tienen las siguientes características sociodemográficas: están entre 40 y 49 años, han estado unidas anteriormente, habitan en zonas urbanas y en las regiones Central, Pacífica y Bogotá, no tienen ninguna educación formal o sólo cuentan con primaria.

 

Conocer la magnitud de la explotación sexual comercial de niñas y adolescentes es difícil por la clandestinidad y las ganancias económicas que genera este delito. “Aunque no existen estadísticas exactas se calcula que en Colombia hay más de 30.000 menores de edad víctimas de explotación sexual. Esta cifra se incrementó de manera dramática en los últimos años debido, entre otros factores, al aumento del número de familias desplazadas hacia los centros urbanos, a la agudización del conflicto armado que se desarrolla en el país y a los altos índices de pobreza que se han calculado corresponden al 63% de la población total”. Según Unicef se calcula que hay 35.000 niñas, niños y adolescentes víctimas de explotación sexual, y cada vez son más y las edades de vinculación, son más tempranas.

 

La trata de personas tiene diferentes modalidades de explotación, entre las que se destacan la sexual, trabajos o servicios forzados, esclavitud o prácticas análogas a la escla­vitud, servidumbre, explotación de la mendicidad ajena, matrimonio servil, extracción de órganos, turismo sexual (Ley 985 de 2005). La forma de trata más conocida y denunciada es la trata con fines de explotación sexual, cuyas principales víctimas son las niñas, niños, adolescentes y mujeres. Se estima que entre 45.000 y 50.000 mujeres colombianas ejercen la prostitución fuera del país, gran parte de las cuales lo hacen como víctimas de trata.

 

Los diferentes tipos de violencia mencionados anteriormente producen altos costos tanto para el sistema de salud, como para las personas y sus familias. Las afectaciones directas en la salud física y mental de las víctimas pueden incluir el VIH/Sida, ITS, embarazos no deseados, dolores pélvicos crónicos, depresión, ansiedad, trastornos de alimentación y sueño, suicidio o intentos de suicidios, entre otros.

 

Debido a las implicaciones de la violencia sexual en la salud de las personas y en la salud pública, así como de la relevancia del papel del sector salud en la prevención y detección de la violencia sexual y la atención de las víctimas, se hace necesario contar con herramientas que, de acuerdo con la normatividad colombiana y el funcionamiento del SGSSS, brinden una atención humana y de calidad para garantizar a las víctimas de las violencias sexuales la recuperación de su salud y la restitución de sus derechos a través de una acción articulada entre los sectores de salud, protección y justicia.

 

 

  • POBLACIÓN:

 

La población beneficiaria de la implementación del presente Protocolo son las vícti­mas de las diferentes formas de violencia sexual que sean atendidas en el sector salud por parte de equipos interdisciplinarios, capacitados y comprometidos con la restitución de los derechos que le han sido vulnerados a las niñas, niños, adolescentes, mujeres, hombres y personas adultas mayores de diversas etnias, habilidades físicas y cognitivas, orientaciones sexuales, clases sociales, procedencia rural o urbana, situaciones como ser víctima del conflicto armado o el desplazamiento forzado, entre otras.

 

 

  • MARCO CONCEPTUAL:

 

  • Violencia Sexual: La OMS y OPS (2003) definen la violencia sexual como “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona”. Es necesario aclarar que no todas las formas en que se manifiesta la violencia sexual son delitos, aunque la mayoría de ellas han sido recogidas por el Código Penal colombiano.

 

  • Violación/asalto sexual: El asalto sexual es definido por la OPS como “cualquier acto de naturaleza sexual no deseado como besos, caricias, sexo oral o anal, penetración vaginal, que es impuesto a una persona”. A partir de lo mencionado, la violación es una forma de violencia sexual en la que el agresor utiliza la fuerza o la amenaza de usarla como mecanismo para realizar cualquier tipo de acto sexual con la víctima.

 

  • Abuso sexual: Teniendo en cuenta la Jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia el delito sexual abusivo tiene que ver con el aprovechamiento, por parte del sujeto activo del delito o agresor, de circunstancias que lo ubican en una situación ventajosa frente a la víctima. El Código Penal colombiano establece como delitos sexuales abusivos: Los actos sexua­les o el acceso carnal con una persona menor de 14 años. También en este grupo de delitos se incluye el delito de acceso carnal o acto sexual con incapaz de resistir, (por ejemplo, cuando una mujer se emborracha por sí misma o se encuentra drogada o ha sufrido un des­mayo o tiene una condición de inferioridad psicológica frente a la posición y conocimiento del agresor, entre otras) de la que se aprovecha el agresor para cometer el delito sexual. Adicionalmente, el artículo 29 de la Ley 1257 de 2008, tipificó en Colombia la conducta de acoso sexual, la que fue incluida como un acto sexual abusivo.

 

  • Explotación sexual: Hace referencia a la violencia sexual en la cual el medio utili­zado por el agresor es la cosificación de la víctima, es decir, es convertida en una mercancía y utilizada sexualmente.

 

 

  • Trata de personas con fines de explotación sexual: La trata de personas es una manifestación contemporánea de esclavitud que va en detrimento de la dignidad humana al equipar a los seres humanos a la condición de objetos y someterlos a diferentes formas de explotación y violencia.

 

  • Explotación sexual de niños, niñas y adolescentes: De acuerdo con el Plan Nacional de Prevención y Erradicación de la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Ado­lescentes: “La explotación sexual consiste en el abuso sexual cometido contra una persona menor de 18 años de edad, en el que a la víctima o a un tercero se le ofrece pagar o se le paga en dinero o en especie.

 

  • Violencia sexual en el contexto del conflicto armado: Se considera que en el contexto del conflicto armado colombiano pueden describirse, entre otros posibles, los siguientes tipos de violencia sexual:

 

Acceso carnal violento/ acto sexual violento con persona protegida: Incurre en estos delitos quien en el contexto del conflicto armado (incluyendo la situación de desplazamiento) cometa acceso carnal violento o acto sexual violento cuando la víctima es integrante de la población civil o no participa en hostilidades, hace parte de los civiles en poder de la parte adversa o es combatiente, pero se encuentra herida, enferma o náu­fraga o puesta fuera de combate. También si la víctima hace parte del personal sanitario o religioso, de los periodistas en misión o de los combatientes que hayan depuesto las armas por captura, rendición u otra causa análoga.

 

Actos sexuales violentos con persona protegida: El artículo 139 del Código Penal colombiano define que este delito ocurre cuando alguna persona “con ocasión y en desarrollo de conflicto armado, realice acto sexual diverso al acceso carnal, por medio de violencia en persona protegida”.

 

Esclavitud sexual/prostitución forzada: En este contexto la esclavitud sexual es definida como el ejercicio de propiedad que ostenta una o varias personas sobre las víctimas de estos crímenes, para que realicen uno o más actos de naturaleza sexual. La prostitución forzada debe ser entendida como una forma de esclavitud sexual, que cuenta con un elemento diferenciador representado en el beneficio que recibe el agresor.

 

Embarazo forzado: Por embarazo forzado se entiende el confinamiento ilícito de una mujer a la que se ha dejado embarazada por la fuerza, con la intención de modificar la composición étnica de una población o de cometer otras violaciones graves del Derecho Internacional Humanitario. El embarazo forzado guarda una estrecha relación con el delito de genocidio, puesto que se puede cometer este delito con el propósito de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico, racial, religioso o político, por razón de su pertenencia al mismo.

 

Tortura en persona protegida: El que, con ocasión y en desarrollo de conflicto armado, inflija a una persona dolores o sufrimientos, físicos o síquicos, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o confesión, de castigarla por un acto por ella cometido o que se sospeche que ha cometido, o de intimidarla o coaccionarla por cualquier razón que comporte algún tipo de discriminación”.

 

Otras formas de violencia sexual descritas en el conflicto armado colombia­no: La regulación de la vida social se considera el acto o conjunto de actos por los cuales, y me­diante el uso de la fuerza o la amenaza de su uso se controla la sexualidad y la regula la vida afectiva. Por aborto forzado se entiende todo acto que tiene como finalidad la interrupción inducida de un embarazo en contra de la voluntad de la mujer embarazada. La esterilización forzada se entiende como la acción de planificación reproductiva definitiva producto de la obligación no consentida de la persona. Por servicios domésticos forzados se entiende el conjunto de acciones mediante el cual generalmente un grupo que detenta la fuerza obliga a un grupo de personas o a una persona a realizar para ellos labores domésticas que pueden trascender incluso a actos sexuales.

  • PASO 1. Preparación de la comunidad para acceder a los servicios integrales de salud dirigidos a víctimas de violencia sexual.
  • PASO 2. Verificación y mantenimiento de las condiciones mínimas necesarias para brindar una atención integral a la víctima de violencia sexual desde el sector salud.
  • PASO 3. Recepción inmediata de la víctima de violencia sexual en el servicio de urgencias médicas.
  • PASO 4. Realizar una completa valoración clínica inicial de la víctima.
  • PASO 5. Tome las pruebas diagnósticas necesarias para explorar el estado de salud de la víctima en la evalción inicial.
  • PASO 6. Asegure profilaxis sindromatica para ITS durante la consulta incial por salud.
    • PASO 7. Asegure profilaxis para VIH/SIDA durante la consulta incial por salud.
    • PASO 8. Asegure anticoncepción de emergencia y acceso a interrupción de embarazo voluntaria.
    • PASO 9. Asegure una intervención terapéutica incial especializada en salud mental para la vícitma durante la primera consulta.
    • PASO 10. Planee los seguimientos clínicos requeridos por la víctima.
  • PASO 11. Derive hacia otros profesionales de la salud requeridos para asegurar la atención integral de las víctimas de violencia sexual.
  • PASO 12. Derive hacia otros sectores involucrados en la atención inicial en caso de violencia sexual.
  • PASO 13. Efectue los procedimientos de vigilancia en salud pública de la violencia sexual que correspondan.
  • PASO 14. Realice los seguimientos rutinarios que requiere una víctima de violencia sexual atendida por el sector salud.
  • PASO 15. Efectúe un adecuado cierre del caso .
  • RESPONSABLE: 

Equipo de salud del área de consulta externa de medicina general  y especializada (médicos y enfermeras).

  • PROCEDIMIENTO:
  1. Preparación de la comunidad para acceder a los servicios integrales de salud dirigidos a víctimas de violencia sexual:

 Implementar de manera permanente acciones de Información, Educación y Comuni­cación, dirigidas hacia la comunidad en general, en torno a los siguientes temas:

 

– El carácter de urgencia médica que SIEMPRE tiene cualquier caso de violencia sexual, independientemente del tiempo transcurrido entre el momento de la agresión y la consulta al sector salud, y el consiguiente deber de brindar atención integral inmediata a las víctimas, cumpliendo con los principios para la atención de urgencias médicas contemplados por el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad (SOGC) y demás normas vigentes en el tema.

 

– El carácter gratuito que tiene la atención integral en salud a cualquier víctima de violencia sexual (mujeres, niños, niñas, adolescentes, víctimas en el marco del conflicto armado, entre otras personas que pueden ser sexualmente victimizadas).

 

– La confidencialidad en torno al acto médico que reviste la atención integral de una víctima de violencia sexual.

 

– Los derechos de los pacientes especialmente el derecho de las víctimas de violencia sexual, a ser tratadas dentro de los servicios de salud con dignidad, discreción y respeto por su privacidad en el marco de la protección de su seguridad personal. Entre estos, el derecho que les asiste de rehusar tratamientos o procedimientos que se les ofrezcan.

 

– Los servicios de salud disponibles en la zona para las víctimas de violencia sexual y la manera de acceder a ellos.

 

 

– Los horarios de atención de esos servicios de salud, con énfasis en aquellos que están disponibles 24 horas al día, siete días a la semana.

 

– Los beneficios en salud para las víctimas de violencia sexual que se derivan de una atención oportuna y adecuada.

 

-La necesidad de que las víctimas de asaltos sexuales acudan INMEDIATAMENTE o por lo menos, lo más pronto posible, a los servicios de urgencias médicas, sin bañarse ni cambiarse de ropa; si esto no es posible, que traiga la ropa que tenía en el momento de ocurridos los hechos.  Además, debe prestarse especial atención a la presencia de posibles casos de violencia sexual dentro de las siguientes poblaciones altamente vulnerables al problema:

 

* Personas migrantes y refugiadas.

* Mujeres y adolescentes usuarios de servicios de Salud Sexual y Reproductiva (SSR).

 

* Usuarias de programas de control prenatal.

 

* Personas usuarias de Programas de Atención Integral en ITS-VIH/sida.

 

* Usuarios de los servicios y programas de atención integral a niñas, niños y adolescentes.

 

* Población de niños, niñas y adolescentes escolarizados y no escolarizados.

 

* Usuarios de los servicios y programas de salud mental y psiquiatría.

 

* Personas en situación de desplazamiento, retorno, o que habiten en zonas afectadas por el conflicto armado, que sean usuarias generales de cualquier servicio de salud.

 

* Mujeres y otras personas con discapacidad.

 

* Mujeres y otras personas privadas de la libertad en centros carcelarios.

 

* Mujeres, niñas, niños, y adolescentes en situación de desastre natural.

 

 

* Personas con orientaciones sexuales o identidades de género diversas.

 

* Personas pertenecientes a pueblos indígenas y afro descendientes.

 

  • METODOLOGÍA DE CUMPLIMIENTO:

El CENTRO MÉDICO PREVENIMOS S.A dispondrá para el cumplimiento de este primer paso de la inclusión de temas relacionados con la Resolución 459 de 2012 y el Modelo de atención integral en salud para este tipo de víctimas, por lo menos dos capacitaciones al personal asistencial y administrativo 2 veces al año dentro del cronograma de capacitación planteado para cada semestre. Dichas capacitaciones estarán a cargo del director médico de la institución, médicos generales o especialistas y/o enfermera jefe del CENTRO MÉDICO.

 

DERECHOS DE LAS VÍCTIMAS DE VIOLENCIA SEXUAL

LEY 360 DE 1997

 

 

  • Ser tratadas con dignidad, privacidad y respeto durante cualquier entrevista o actuación con fines médicos, legales o asistencia social.
  • Ser informadas acerca de los procedimientos legales que se derivan del hecho punible.
  • Ser informadas de los servicios disponibles para atender las necesidades que le haya generado el delito.
  • Tener acceso a un servicio de orientación y consejería gratuito para ella y su familia atendido por personal calificado.
  • Tener acceso gratuito a los siguientes servicios: examen y tratamiento para la prevención de infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, examen y tratamiento para trauma físico y emocional, recopilación de evidencia médica legal, ser informada sobre la posibilidad de acceder a la indemnización de los perjuicios ocasionados con el delito.

 

 

  • METODOLOGÍA DE CUMPLIMIENTO:

 

El CENTRO MÉDICO PREVENIMOS S.A, publicará en la página web de la institución este protocolo y los derechos de los cuales son acreedores las víctimas de violencia sexual, además se implementaran folletos o avisos informativos que eduquen a los pacientes y sus familiares en la Resolución 459 de 2012 y el modelo integral de atención a víctimas de violencia sexual.

 

  1. Verificación y mantenimiento de las condiciones mínimas necesarias para brindar una atención integral a la víctima de violencia sexual desde el sector salud:

 

El CENTRO MÉDICO PREVENIMOS S.A, realizará las siguientes actividades, preparativos y procesos de tipo institucional para la implementación del Modelo de Atención Integral de Víctimas de Violencia Sexual, designando al responsable para el cumplimiento de las mismas:

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